miércoles, 21 de julio de 2021

Entrar en las redes sociales y crear conflictos imaginarios en mi cabeza. A pesar de mis intentos por vivir una vida más tranquila, tal parece que aún no consigo un cambio de actitud que me lo permita. A pesar de tener todo a disposición, me las arreglo para estar incómodo. Y no digo que estar incómodo sea malo, es más, creo que es casi la única forma de aprender y crecer (por no decir evolucionar, que palabra más fancy y trillada, como si la evolución fuera a actuar sobre mí en el transcurso de una vida como para notarlo a través de la racionalidad). Ponerme en situaciones incómodas, como la opinión de los demás, tan diversas opiniones repartidas por el mundo y un impulso interno a pertenecer a alguna mayoría. Antes me dejaba guiar por lo que "sentía" y tomaba decisiones en torno a eso, pero ahora me lo cuestiono un poco. "¿Por qué estoy sintiendo esto?" "¿En qué momento me adoctriné para que, ante tal impulso, tuviera tales actos reflejo?", y aunque fuera así, ¿cuál sería el propósito de hacer un trabajo interno si cuando se acaben mis días, toda esta experiencia se va a desvanecer? Intento encontrar algo de propósito poético en las ciencias, la energía no se destruye, sólo se transforma, y de ser así, ¿dónde van a parar todas mis experiencias?. Es por eso que, por un lado, tengo un fuerte impulso por intentar conseguir algo de conocimientos reveladores en torno a aquello durante mi lapso de vida, y por otra parte tengo la idea de que nuestras experiencias van a dar con algo superior. Sé que se podría interpretar lo anterior al alma y a dios, y si bien roza dichos conceptos, intento usar un lenguaje más racional y restrictivo. Cuando vamos sintiendo emociones por la vida, cuando aprendemos a hacer cosas nuevas, ¿dónde va a parar toda esa energía invertida en tal proeza? Por un lado está el aprendizaje, pero para llegar a ese aprendizaje se tuvo que pasar por un sacrificio o intercambio, y al final de nuestras vidas somos un cúmulo de experiencias esperando a ser liberadas hacia el infinito. Poco a poco he ido aprendiendo a desaprender. He cuestionado cosas de la vida cotidiana que me parecen peculiares, como por ejemplo el hecho de que la luna siempre muestre la misma cara hacia la tierra. ¿Qué tan probable es que dicho fenómeno ocurra? Un satélite cuya velocidad de rotación está perfectamente sincronizada con su velocidad de traslación, siempre presentando la misma cara hacia la tierra. Y junto a ella, el sol, el cual supuestamente miles de veces más grande que la luna, pareciera ser del mismo tamaño al mirar el cielo, o durante un eclipse. Otra vez, ¿Qué tan probable es que ocurra semejante cosa? Es como si hubiera una conjunción de elementos precisamente coordinados para los cuales tenemos que asumir determinadas presunciones desde el momento que nos educan, por que de lo contrario los demás te tratarán de conspiranóico y tal. Ni siquiera es necesario que quienes enseñan estos conocimientos los defiendan, las mismas personas a las cuales amenazas con una inminente disonancia cognitiva corren a salvaguardar sus preceptos de la realidad. Entonces, hasta qué grado somos libres, cuando los bloques más elementales de la realidad han sido convenientemente dispuestos desde antes que naciéramos, para asumirlos como verdades incuestionables y avanzar desde ahí para adelante. Y es aquí donde me pregunto: Si el día de mañana se revela que por ejemplo la tierra es plana, y que el sol y la luna son del mismo tamaño y fueron dispuestos por alguna entidad capaz de disponer estos elementos, para que se dieran las condiciones adecuadas para la vida en la tierra, ¿en qué cambiaría eso nuestro estilo de vida? Quizás al principio causaría curiosidad y todo el mundo hablaría de ello, pero con el tiempo la gente asumiría esta nueva verdad, se acabaría la disonancia y la vida seguiría adelante sin ningún cambio. Si tal cosa fuese revelada, cuántas personas estarían dispuestas a no conformarse con continuar normalmente con sus vidas e intentar destapar la verdad sobre estas capas de realidad que nos han sido impuestas. Intentar llegar a los granjeros espaciales que nos sembraron para extraernos energías que no somos capaces de percibir. Y si no existe tal cosa como un inmenso universo y la tierra es una capa más de realidad, como una línea horizontal en un plano cartesiano, estando arriba el cielo y abajo el subsuelo, como en el juego Minecraft. Pero volviendo al punto anterior, ¿Qué mas da? Si fuera así, nos vienen sembrando desde hace tiempos inmemorables, literalmente inmemorables por que la historia no se puede trazar más allá de los registros de textos más antiguos encontrados por la actual civilización. Y si en el pasado han habido civilizaciones que han llegado a realizar avances como la nuestra pero han sido destruidas de alguna manera para comenzar el ciclo desde cero otra vez. ¿Qué mas da? No tenemos forma de saberlo, esta realidad, en la cual el tiempo fluye y deshace todo lo que a través del mismo se haya generado es un mecanismo perfecto, ya que el tiempo borra literalmente todo, y no tan solo las penas de amor.

lunes, 19 de julio de 2021

 De a poco la vida se ha tornado insípida.

Mientras más reglas del juego descifro, más claro me queda que no hay propósito más que el de la propia voluntad, sin importar si este obedece a los constructos morales de la sociedad donde se viva.

Entender esta cuestión también no ha sido fácil, comprender que todo lo que somos, incluyendo nuestros supuestos valores inherentes, no son más que una conducta aprendida o transmitida, de forma directa o indirecta.

Por dar un ejemplo, he sentido repetidos impulsos por volver a comer carne, es como si mi cuerpo de alguna manera me lo estuviese exigiendo, y temo que se pueda deber a una mala nutrición. Siendo honesto, no me he alimentado de la mejor manera. ¿Por qué no como carne? Por que he documentado de los horrores de la industria ganadera y una parte de mi está empeñada en no procesar ese sufrimiento (llámese karma o de cualquier otra forma) de forma tan gratuita. Si cometo errores en la vida y tengo que pagar por ellos, que al menos sea por errores tomados de forma consciente, que sea en pos de conseguir mis metas y no por el simple acto de comer. Si, creo en la existencia de una balanza cósmica, y también sé que es posible manipularla de diversas formas, teniendo un círculo cercano con el cual compartir tu mentalidad para tener aceptación por ejemplo, aunque sea a través de mentiras.

A pesar de sostener esta creencia, me veo impulsado a cargar con mis manos la balanza hacia donde mi sentido de la moral adquirido, lo cual me ha generado un gasto energético importante. Estar concentrado todo el día en que tal persona tiene que pagar por hacer tal cosa, en otras palabras.

Tengo la impresión de que detrás de todo lo presuntamente real, se esconde una red imperceptible que nos conecta a todos, para bien o para mal. Sé que suena a verborrea hippie, "todos somos uno" y tal, pero temo que en algún momento la ciencia, y en particular la física lo va a demostrar a través de fenómenos tales como entrelazamiento cuántico. Estamos entrelazados a través de nuestro ADN hacia un origen único, tal como se explica con la Eva mitocondrial, y a nivel cuántico seguro estamos todos entrelazados, conectados, formando una gran red o quizás siendo fragmentos de algo que alguna vez fue y ahora está disperso pero a la vez unido.

Gran parte de la humanidad (si es que tal cosa existe) está imbuida en una cultura de "la degradación es rica", y compartir este tipo de pensamientos no es fácil con gente que es materialista al extremo, que habitualmente sólo sabe quejarse impregnando en los demás la brea que han acumulado en sus seres. Como dijo un amigo, "yo también tengo hoyos en mi queso" pero intento hacer el esfuerzo por tenerlo presente y por dos lados, no perjudicar a nadie y no dejar que nadie me perjudique. Lo primero es fácil cuando se está solo, pero también puede ser contradictorio y letal. Es fácil estar tranquilo cuando no se está con nadie con quien compartir y comparar pensamientos, nadie que te ponga en situaciones incómodas que puedas trabajar ya sea al instante o posteriormente, después de haber reaccionado mal por ejemplo. Es por ello que de alguna forma masoquista, me siento afortunado de tener un hijo, ya que a las situaciones que me veo y me veré expuesto son precisamente eso, y lo hago de forma completamente voluntaria.

Me he visto a mi mismo impaciente con mi hijo, y me ha servido para trabajar en eso. Pero eso no quiere decir que debo ser paciente con todo el mundo y es algo que debo aprender de alguna manera, defenderme; de los golpes, de las palabras, de las intenciones, ya sea usando escudo o espada. Tener estas herramientas para defenderme contra las intenciones es lo más difícil por que fui escéptico la mayor parte de mi vida hasta que tuve experiencias con psicodélicos y pude tener conocimientos de primera mano que me demostraron lo contrario.

Teniendo esto claro, buscando por internet llegué a comunidades neotoltecas en México que siguen las enseñanzas principalmente de Juan Matus y Gurdjieff, las cuales abordan este tema de la autodefensa que tanto interés me ha generado. Espero poder encontrar las respuestas y las herramientas que pretendo obtener.

En un planeta inmundo, lleno de personas inmundas con voluntades inmundas, a lo más que se puede aspirar sintiéndose uno portador de una flama cargada de bondad, es a mantenerla encendida protegiéndola del resto. Los seres con forma humana que habitan en este planeta se comen unos a otros de formas metafóricas y otras no tanto, a plena luz del día. Temo que la mayoría sabe de esto, y no hace más que mirar de lejos como el resto es absorbido. 

Si aún existen genuinas chispas de amor ahí fuera, han de estar cubiertas de toneladas de cenizas, de intenciones no correspondidas.

La vida está compuesta principalmente de personas esperando para devorarte si no demuestras ser un depredador más.