miércoles, 21 de julio de 2021
lunes, 19 de julio de 2021
De a poco la vida se ha tornado insípida.
Mientras más reglas del juego descifro, más claro me queda que no hay propósito más que el de la propia voluntad, sin importar si este obedece a los constructos morales de la sociedad donde se viva.
Entender esta cuestión también no ha sido fácil, comprender que todo lo que somos, incluyendo nuestros supuestos valores inherentes, no son más que una conducta aprendida o transmitida, de forma directa o indirecta.
Por dar un ejemplo, he sentido repetidos impulsos por volver a comer carne, es como si mi cuerpo de alguna manera me lo estuviese exigiendo, y temo que se pueda deber a una mala nutrición. Siendo honesto, no me he alimentado de la mejor manera. ¿Por qué no como carne? Por que he documentado de los horrores de la industria ganadera y una parte de mi está empeñada en no procesar ese sufrimiento (llámese karma o de cualquier otra forma) de forma tan gratuita. Si cometo errores en la vida y tengo que pagar por ellos, que al menos sea por errores tomados de forma consciente, que sea en pos de conseguir mis metas y no por el simple acto de comer. Si, creo en la existencia de una balanza cósmica, y también sé que es posible manipularla de diversas formas, teniendo un círculo cercano con el cual compartir tu mentalidad para tener aceptación por ejemplo, aunque sea a través de mentiras.
A pesar de sostener esta creencia, me veo impulsado a cargar con mis manos la balanza hacia donde mi sentido de la moral adquirido, lo cual me ha generado un gasto energético importante. Estar concentrado todo el día en que tal persona tiene que pagar por hacer tal cosa, en otras palabras.
Tengo la impresión de que detrás de todo lo presuntamente real, se esconde una red imperceptible que nos conecta a todos, para bien o para mal. Sé que suena a verborrea hippie, "todos somos uno" y tal, pero temo que en algún momento la ciencia, y en particular la física lo va a demostrar a través de fenómenos tales como entrelazamiento cuántico. Estamos entrelazados a través de nuestro ADN hacia un origen único, tal como se explica con la Eva mitocondrial, y a nivel cuántico seguro estamos todos entrelazados, conectados, formando una gran red o quizás siendo fragmentos de algo que alguna vez fue y ahora está disperso pero a la vez unido.
Gran parte de la humanidad (si es que tal cosa existe) está imbuida en una cultura de "la degradación es rica", y compartir este tipo de pensamientos no es fácil con gente que es materialista al extremo, que habitualmente sólo sabe quejarse impregnando en los demás la brea que han acumulado en sus seres. Como dijo un amigo, "yo también tengo hoyos en mi queso" pero intento hacer el esfuerzo por tenerlo presente y por dos lados, no perjudicar a nadie y no dejar que nadie me perjudique. Lo primero es fácil cuando se está solo, pero también puede ser contradictorio y letal. Es fácil estar tranquilo cuando no se está con nadie con quien compartir y comparar pensamientos, nadie que te ponga en situaciones incómodas que puedas trabajar ya sea al instante o posteriormente, después de haber reaccionado mal por ejemplo. Es por ello que de alguna forma masoquista, me siento afortunado de tener un hijo, ya que a las situaciones que me veo y me veré expuesto son precisamente eso, y lo hago de forma completamente voluntaria.
Me he visto a mi mismo impaciente con mi hijo, y me ha servido para trabajar en eso. Pero eso no quiere decir que debo ser paciente con todo el mundo y es algo que debo aprender de alguna manera, defenderme; de los golpes, de las palabras, de las intenciones, ya sea usando escudo o espada. Tener estas herramientas para defenderme contra las intenciones es lo más difícil por que fui escéptico la mayor parte de mi vida hasta que tuve experiencias con psicodélicos y pude tener conocimientos de primera mano que me demostraron lo contrario.
Teniendo esto claro, buscando por internet llegué a comunidades neotoltecas en México que siguen las enseñanzas principalmente de Juan Matus y Gurdjieff, las cuales abordan este tema de la autodefensa que tanto interés me ha generado. Espero poder encontrar las respuestas y las herramientas que pretendo obtener.
En un planeta inmundo, lleno de personas inmundas con voluntades inmundas, a lo más que se puede aspirar sintiéndose uno portador de una flama cargada de bondad, es a mantenerla encendida protegiéndola del resto. Los seres con forma humana que habitan en este planeta se comen unos a otros de formas metafóricas y otras no tanto, a plena luz del día. Temo que la mayoría sabe de esto, y no hace más que mirar de lejos como el resto es absorbido.
Si aún existen genuinas chispas de amor ahí fuera, han de estar cubiertas de toneladas de cenizas, de intenciones no correspondidas.
La vida está compuesta principalmente de personas esperando para devorarte si no demuestras ser un depredador más.