No confiar en Simón, aparentemente no es una buena forma de buscar desahogo referente a los pesares de trabajar en esta fría oficina.
No es de confiar por que de alguna manera Rodrigo se está enterando de los comentarios que hago sobre él.
Si bien la verdad es subjetiva y depende del observador, Rodrigo es un ente retrógrado que se niega a mejorar, y yo no me voy a dejar hundir por estos sacos de weas, que se hundan solos junto con su fantasía de jugar a ser los jefecitos del castillo sobre las nubes.
No voy a dejar que nadie más se ría de la bestia. La bestia es quien se reirá mientras se alimenta de sus cadáveres.
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