viernes, 8 de enero de 2016

Cenizas

Nadie merece sufrir, nadie merece dolor.
Sin embargo, nos forzamos a ello por cosas que creemos querer.
Mientras más nos alejan de algo que creemos poseer, con más fuerza lo queremos.
La enseñanza del dolor es darse cuenta de las verdaderas intenciones de nuestra mente con respecto a la posesión y crecer.
Aprender a desapegarse de las cosas y de las personas.
Aprender que finalmente, aunque suene crudo, uno está solo en esta vida.
A uno le pueden quitar todo lo que tiene, todo lo que ama...
...pero finalmente, nuestra vida es lo último que nos pueden quitar.
Aprecia tu vida como si fuese el objeto o el ser amado que más quieres a tu lado.
Al final, es lo único que realmente tenemos y no podemos volver a recuperar.
Todo lo que tenemos es tiempo... tiempo para conocer las bellezas de esta vida.
Tiempo para desperdiciar llorando y sufriendo por algo que lo muy probablemente, no necesitábamos.

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