Abro un agujero y saco todo lo que está dentro.
Intento ingresar por ese agujero, mintiéndome a mi mismo que estoy haciendo lo correcto,
pero en el fondo mis mecanismos giran sin parar hacia una dolorosa y mortal dirección.
Este soy yo, y recién estoy empezando a descubrirme.
¿Cómo he podido estar tan ciego todo este tiempo, creyendo que todo lo que hacía estaba bien?
Tengo que analizar mis intenciones, mirar realmente lo que llamo corazón.
No confundir corazón con interés.
He ahí la explicación de por qué, cada vez que me acerco, te rompo un poco más.
Por que muy en el fondo, no lo hago por ti... lo hago por mi.
Y ahora que he terminado de romperte, siento como estas olas golpean contra mi, como mi corazón se comienza a llenar
de un sentimiento de repudio, de asco hacia mi mismo.
Haces bien al alejarte de esta bestia, por que nisiquiera él sabe quien es.
Huye, y no mires atrás, por que te voy a perseguir.
Bajo la misma bandera de lo que es y lo que no es correcto.
Intentaré ayudarte, creyendo que hago lo correcto, pero mi interior es el que quiere consumirte.
Encuentra a alguien que te ame por como eres, alguien que cure tus heridas de la misma forma que lo hice yo en un principio.
Pero no busques a otro yo, no se si puede haber otro yo.
Una persona que ni siquiera puede saber la intención de sus acciones.
Una persona que busca en el interés externo hacia él la conformidad.
Un vampiro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario