Es tan rígido el fuego que se escapa a través de mis grietas,
que no podría calentar ninguna otra realidad.
No soy capaz de armar el cubo rubick,
todos los colores parecen iguales.
En este pequeño mundo donde viven mis recuerdos,
tu aún sigues bailando al compás de mis segundos.
Compositora de la más deliciosas y letales de las melodías.
Estoy aquí varado, al borde de la vida y la locura.
En este profundo juego sin fin.
En este pequeño mundo donde viven mis recuerdos,
mi mente vuela y colisiona, se reintegra y desintegra sin cesar.
Los sentidos se confunden, más bien los conduzco a ello.
Lo que está bien, está mal.
Lo que está mal, está bien.
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