lunes, 7 de marzo de 2016

Nubes

Voces sin voz, mensajes sin idioma.
¡Entiéndeme de una vez!
Confía en mis palabras cielo, lo hago.
Pero no soy yo a quien le gusta el sabor de la metralla.
Nunca he sido yo.
Un trozo de papel amarrado a una flecha,
guiada por vientos impredecibles.
Siente los vientos,
siéntelos chocando a través de todo tu ser,
hasta que ya no puedas soportarlo más.
...hasta que la vela se haya extinguido.
A todo el mundo le gusta subir hasta las nubes,
amarrados a estas flechas que están destinadas a caer,
para luego cortar un hilo que los condenaría a lo desconocido.
Fui capaz de sentir las suaves nubes,
y no tengo duda alguna de que las disfruté al límite.
Si quitamos el estigma,
si quitamos los ojos del mundo de encima.
Si dejamos de diferenciar lo bueno de lo malo.
Si sólo dejamos el dulce sabor de las nubes.
Del recuerdo de nuestras enzimas,
realizando su baile frenético de fuegos artificiales,
en nuestros cerebros,
en nuestras mentes.
Si tan solo quedamos tu y yo...
decido saborear hasta la nube más amarga,
decido sentir en mi cara los vientos que nadie quiere sentir.
Decido vivir el viaje en su totalidad.
Decido abrazar esta flecha y pisar el acelerador,
nunca me importó el destino, tampoco lo hará.
Vive el momento, vive cada momento.
Vive.

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